viernes, 11 de marzo de 2016

LA MUJER COMO MADRE O PROFESIONISTA



En México no existen mecanismos que aseguren el cumplimiento de la ley del trabajo, que prescribe un pago igual para trabajo igual. Para colmo, los códigos civiles vigentes en algunos estados de la república mexicana, limitan el derecho de las mujeres casadas para decidir de manera autónoma la cuestión de si trabajan o no. Ante la grave situación de desventajas laborales de las mujeres en nuestro país - todavía peor en el caso de aquellas mujeres que se ven forzadas a asumir, aparte de su jornada de trabajo, una serie de tareas domésticas, que representan un trabajo "invisible", no remunerado, es importante que tanto nosotras como los hombres reconozcamos la necesidad de poner término a la segregación por géneros.
Lo anterior significa que es necesario establecer nuevas leyes y estrategias, que garanticen las mismas oportunidades para las mujeres, así como el pago igual para un trabajo igual.
Aunque es difícil esperar cambios a corto plazo, un primer paso es ir detectando desde ahora las necesidades y los intereses específicos que comparten los distintos grupos de mujeres, puesto que no se puede hablar de una situación homogénea. Un segundo paso, es dar a conocer los resultado de las investigaciones sobre las condiciones de trabajo imperantes, con el fin de ampliar las bases para una adecuada discusión pública sobre este tema.
Para terminar, quisiera simplemente insistir en que es conveniente y necesario reconocer la relevancia ética y política de la división del trabajo por géneros sexuales. Lo que los estudios de género demuestran es que muchas mujeres todavía ocupan un sitio sui generis en el contexto de las modernas democracias: el de "exiliadas de la ciudadanía". 







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